There is so much beauty in this world...

domingo, 23 de abril de 2017

Hay muertos que no olvido y vivos que para mí, ya murieron.

jueves, 20 de abril de 2017

Erase una vez...

Este es uno de esos textos que siempre quise escribir, pero siempre lo posponía. Quizá por cobardía o porque nunca será agradable confesar que uno fue víctima de un problema tan común pero a la vez vergonzoso para quien lo padece. Fue a raíz de que vi la serie "13 reasons why"cuando vinieron a mi mente algunos momentos de mi vida que sí bien, forman parte del pasado, en su momento me provocaron varios golpes.

Se dice que el bullying es algo actual, que la sociedad es ahora impiadosa. Mentira. Yo lo sufrí en carne propia veintidós años atrás. Hoy me pregunto cómo viví angustiada tanto tiempo, cómo lo soporté, pero el bullying es algo de lo que uno no se puede escapar si no hay ayuda. Cuando se dan las condiciones propicias, el agresor y sus agresiones lo atrapan a uno en una red que día a día aprieta más fuerte, el mundo continúa girando fuera de la misma como si nada, pero para el agredido todo lo que está afuera de la red pasa a un segundo plano, lo importante es como poder sobrellevar la presión que nos asfixia más y más.

Una de las razones por las cuales me transformé en la víctima perfecta es porque era insegura. Ahora me doy cuenta de que la mayoría de estas cosas venían dadas por las inseguridades de mi padre quien me inculcó desde chica sus debilidades, con su carácter represivo, sus gritos y su intransigencia. Creo que esa actitud fría y agresiva me marcaron sobre todo en mi infancia y primera adolescencia. 


Creo que para que exista el bullying tienen que haber dos actores: el acosador y el acosado. Y lo que siempre me asombró, aun ahora no me lo puedo explicar, es por qué nunca nadie me defendió, me refiero a mis profesores y a mis otros compañeros, ya que muchos sabían de la situación pero nunca nadie salió en mi defensa. Preferían mirar para otro lado.


Nunca supe exactamente por qué fui víctima de burlas. Fue por ser como soy? Por mi personalidad?. Tampoco cómo comenzó ni el momento en el que terminó. Un día el problema estaba ahí, y por mucho tiempo me acompañó como una sombra que de vez en cuando se las ingeniaba para recordarme que siempre andaba tras de mis pasos.

El comienzo del suplicio fue en cuarto grado. Los que me agredían era un grupito reducido de nenas. Con sus agresiones, trataban de ocultar sus propias inseguridades, sentirse más fuertes. Una de ellas las lideraba y era quien me agredía verbalmente y físicamente, las demás aprobaban cualquier cosa que dijera con sus risitas.

Algunos recuerdos son borrosos, la memoria es piadosa y pone barreras a lo que nos hace daño, pero recuerdo que al comienzo las burlas se referían sobre todo a mi condición de buena alumna y a las excelentes notas que yo sacaba (ironía de la vida, en mi adolescencia no era buena alumna, por esta razón).

“Estudiaste, Muller?”, me preguntaba mi acosadora, “claro que estudiaste”, se respondía ella misma ante las risas y las caras burlonas de sus amigas, “estudiaste porque es lo único que hacés, rarita”.

Los que me conocen ahora, enérgica y decidida, se preguntan, pero cómo no le partiste un libro por la cabeza y la insultaste con esos insultos tan creativos que siempre decís cuando algo no te gusta? Yo era otra, era una niña insegura que intentaba entender un trauma. Estaba encerrada en esa red que incluía el colegio, mi casa, mis miedos, mis traumas, y mis acosadoras eran la cuerda que la tensaba día a día.

Recuerdo mi sentimiento de angustia y soledad de que nadie pudiese acercarse a mi ya que estaban amenazados. La tortura y desesperación que muchas veces significaba ir a clases. El caso es que el colegio fue un infierno para mi. Sentir ese desprecio, sin valor y lidiar con la burla. De ahí vengo. Pero ahora se que eso lo sentí porque permití que eso me afectara. Cada quien tiene y ha tenido sus propias " cargas" en esta vida. La mayoría de esas "cargas" optamos por llevarlas a cuestas de una manera voluntaria y no tan consciente.En toda mi vida me han dicho que mi bullying sufrido no era tan grave, que exageraba, que a los 10 años no podes sufrir tanto como en la adolescencia. Ellos no vivieron los insultos, el aislamiento, los comentarios en voz baja, el acoso constante, la espera de que llegue al colegio para agarrárselas conmigo, los robos de desayuno, las amenazas, las golpizas, la roturas de los cuadernos, los escondites de los anteojos, las charlas innecesarias con la psicopedagoga para resolver de que no me peguen mas. No, nunca lo entenderán, porque no lo han padecido. La indiferencia hacia este problema contribuye a que este se fortalezca.

A pesar de que los pensamientos suicidas se apoderaron en muchas ocasiones de mi. No haber formado parte de las estadísticas, tuve la suerte de poder romper la red que me tenía atrapada, aunque cuando leo en el diario algunos actos violentos de chicos o chicas acosados, veo que no todos pueden hacerlo. 

Aunque creo haberme liberado de la red, a veces vienen a mi memoria esos años de sufrimiento en la escuela y me pregunto cuánto mejor lo hubiese pasado si no hubiese estado atrapada. Ojalá este mensaje dé una luz de alerta y sirva para que los acosadores tomen conciencia del mal que pueden hacer: las heridas infringidas –les juro– nunca cicatrizan del todo.

martes, 27 de septiembre de 2016

La persona que te destruye, no es la que golpea tu vida con más fuerza...
Es la que provoca que te destruyas con tus propias manos.
Un aprendizaje que duro años de vida.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Los objetivos y el camino

Si la vida tuviera un objetivo, las cosas no serían tan hermosas, porque un día llegarías al final y después todo sería sencillamente aburrido. La vida aborrece la monotonía. En cuanto alcanzas cierto estado, la vida te da otro objetivo. El horizonte no deja de aparecer delante tuyo, jamás lo alcanzas, siempre estás “en el camino”… a punto de llegar. Y si entendés eso, la tensión en tu mente desaparece, porque la tensión está, justamente, en buscar constantemente un objetivo, en llegar a alguna parte.

La mente continuamente anhela una llegada, mientras que la vida es una continua partida y llegada… llegar, para volver a partir, y así. No tiene una finalidad. Nunca es perfecta, y ésa es su perfección. Es un proceso dinámico, no algo muerto y estático.

La vida no se halla estancada, fluye y no hay otra orilla. Cuando comprendes esto, comenzás a disfrutar del viaje en sí. Cada paso es una meta, y no hay un objetivo. Esta comprensión, una vez que se asienta en tu interior, te relaja. Entonces no hay tensión porque no hay lugar a dónde ir, salvo hacia vos mismo.

domingo, 31 de julio de 2016

El amor de los gatos

Solamente quien no conozca los gatos puede decir que estos sean frios , o tengan poca fidelidad al amo.
Al hablar de la fidelidad de una mascota por lo general la gente piensa inmediatamente en el perro. Sin embargo aquellas personas que disfrutamos del amor y la compañía del gato, sabemos la fidelidad y afecto de estos hacia sus amos, que puede llegar a extremos de entrega y sacrificio.
Aparte del vinculo afectivo que vincula a la gata con sus cachorros, su entrega es tal que puede llegar a dar su vida por ellos, los gatos domésticos no manifiestan un apego especial con sus congenres.
Dos o mas gatos que vivan en la misma casa pueden hacerse mutua compañia y hasta ser afectuosos entre ellos, mas por lo general, el unico vinculo importante y profundo para un gato , es el que lo une con su amo. La relacion entre el amo y el humano puede hacerse mas estrecha de la que se establecen estre dos gatos.
Para nadie es un sereto que los gatos son animales independientes, capaces de autoabastecerse en cuanto a alimentacion se refiere, que no soportan estar encerrados por mucho tiempo. No obstante los lazos que crean con sus amos llega a ser tan fuertes y de tal compenetracion, que echan en duda cualquier teoria o duda al respecto.
El lugar en el que vive felizmente y la figura del amo afectuoso, se funden en una unica entidad a la que el animal se siente profundamente ligado. Se une con un profundo sentimiento de apego a la persona le atiende y le manifesta su amor. y que no duda en dirigirle palabras cariñosas o en tomarlo de los brazos y acariciarlo,
En realidad hay que decir que la capacidad de encariñarse con el amo, depende directamente de lo que este haga por ganarse su cariño. Con el gato no sucede como con el perro, animal dispuesto a querer a cualquier amo, aunque este sea malo y lo maltrate. El amor del gato es muy valioso, ya que el amo debe ganarselo. Ciertamente el gato se encariña solo con las personas que lo tratan bien, que le proporcionan alimento y abrigo: exactamente lo que ocurre con los seres humanos.

viernes, 15 de abril de 2016

“Every time you look up at the stars, it’s like opening a door. You could be anyone, anywhere. You could be yourself at any moment in your life. You open that door and you realize you’re the same person under the same stars. Camping out in the backyard with your best friend, eleven years old. Sixteen, driving alone, stopping at the edge of the city, looking up at the same stars. Walking a wooded path, kissing in the moonlight, look up and you’re eleven again. Chasing cats in a tiny town, you’re eleven again, you’re sixteen again. You’re in a rowboat. You’re staring out the back of a car. Out here where the world begins and ends, it’s like nothing ever stops happening.”


martes, 5 de abril de 2016

Me miraste y te pregunté:
Qué has visto en mí?
Una flor en medio de un campo en ruinas, contestaste.

sábado, 26 de marzo de 2016

Antes pensaba que exigir era parte del contrato y yo exigía ser amada y tratada de la misma forma. Pero el amor no se trata de merecer ni de exigir, se trata de querer sin esperar nada a cambio, de respetarte y no perderte en el proceso, se trata de ser querido; empezando por uno mismo.

martes, 15 de diciembre de 2015

Una de las mejores sensaciones es saber que te quieren. Saber que alguien quiere hablar con vos, que quiere saber cómo estás, que quiere verte. Ya sea que tome el teléfono para enviar un texto rápido o pasar por tu casa para saludarte, alguien algo les recuerda a vos específicamente. Se siente muy bien saber que has estado en la mente de alguien y que se preocupan lo suficiente como para hacértelo saber.

sábado, 12 de diciembre de 2015

No, no todos aman a las delgadas. En esto, con estas enfermedades perdí todo, Pero sabes algo? Eso no es lo que más me preocupa, lo que más me preocupa, es que me perdí a mi misma tratando de ser perfecta. Perdí mi esencia tratando de "encajar" en los patrones de "belleza" de la sociedad. Me perdí, deje de creer en mi, tenía miedo de mirar un espejo porque no quería admitir lo mal que estaba. Sabes lo que es perder la fuerza en las piernas?? Sufrir de calambres continuos? Todo para que? Para ser "perfecta"? Hoy prefiero ser feliz.


miércoles, 2 de diciembre de 2015

EL DESPECHO

Si tuviera que pasar nuevamente por un despecho de esos que dejan un vacio malévolo en el centro del pecho que juras que nunca más será llenado; que te hace entender cuanta canción triste se haya escrito ( Son todas dedicadas exclusivamente a una) y que cuando dicen que el corazón se parte no es una metáfora porque realmente sentís algo roto dentro de tuyo, si tuviera que pasar por un despecho/desamor de nuevo, lo haría con la conciencia de que todo es un proceso de crecimiento y aplicaría lo siguiente:
  1.  Ya todo se ha dicho: Cuando una termina siente que no se ha dicho todo y que hay que decir eso último que cambiará el curso de las cosas, que te hará sentir menos culpable o que hará que te perdonen.  Esto no es cierto. Ya todo se ha dicho. Ya pasó lo que tenía que pasar. Si realmente se llegó al punto de decidir terminar una relación es porque pasaron muchas cosas para llegar ahí. Nadie se levanta una mañana loca y decide acabar una relación porque sí. Hubo todo un proceso que los llevó hasta allá. Y la verdad es que poco importa lo que se diga en esa última etapa, porque cuando uno mira atrás pocas veces recuerda lo que se dijo, uno suele recordar cómo te hicieron sentir. No sirve enviar emails largos o llamar a medianoche o entregar esa última carta o tomarse ese “último café”. No sirve.
  2.  Rehabilitación: Cuando un adicto deja un hábito  debe hacerlo de raíz. Es mentira que un ludópata se va a curar si va “solo un rato al casino” o si sigue frecuentando a esas amistades del casino que sólo lo invitan a fumar, a beber y le ablandan la voluntad para que juegue. La verdad es que al menos al principio es necesaria una distancia física y mental de la persona que se quiere terminar de dejar. No existen los “poco a poco”. Se debe decir a los seres queridos que no te hablen de tu ex porque cualquier cosa que te digan en este punto por muy minúscula que pudiera parecer puede disparar un montón de cosas en tu mente y volverte loca con nuevos pensamientos y novelas mentales que uno suele inventarse. Así que no importa si su abuelita cumple años o su perrito se murió. SU mundo YA NO ES TU mundo.  Y eso está bien. Es el orden natural de las cosas. 
  3. Basta de culpas: Una relación es de 2. Nadie obligó a nadie a hacer nada. Nos hicieron lo que permitimos que nos hicieran e hicimos lo que nos permitieron que hiciéramos. Así que a mirar atrás y a perdonar y a perdonarnos. Somos los únicos que podemos hacer eso. No perdonar a alguien es llevar una carga muy pesada mientras el otro continúa con su vida. 
  4.  Nuevas memorias: La mente es tan sabia que tiene un mecanismo de defensa ante el dolor que consiste en “exponernos” a ese hecho doloroso una y otra y otra y otra vez en un loop infernal de recuerdos y asociaciones al ex que nos vuelve locos. Todo nos recuerda a esa persona. TODO. Esto se debe a que en algún momento, tanta exposición va a lograr que ya no nos duela, que nos acostumbremos. Es por ello que hay que crear nuevas memorias para ir borrando esas asociaciones. Ir con otras personas a esos lugares que se asocian con el susodicho o crear nuevos recuerdos como actividades nuevas, tomar una clase de algo, tirarse en paracaídas, cualquier cosa es válida. Quedarse en casa mirando fotos y llorando o tratando de cambiar lo que no se puede cambiar ya no es una opción muy útil para seguir adelante. Un clavo no saca otro clavo. Hay que sanar antes de involucrarse con otro, o le hacemos daño a esa tercera persona o nos hacemos más daño nosotros al final.
  5. Descansar un rato de las redes sociales: El mundo no necesita saber lo mal que estás o lo falsamente bien que estás. Se nota cuando alguien finge felicidad. Esos juegos son para los nenes del secundario. Si te bloqueó o se le fue un like en una foto tuya no quiere decir nada. Cada quien tiene su proceso de sanación y definitivamente es mejor vivirlo por separado y sin involucrar a los 600 amigos del Facebook. Lo cual me lleva al siguiente punto.
  6. El stalkeo: Yo en lo personal prefiero no saber nada nuevo por el tema de mejorar. No quiero ver a su nueva pareja porque siempre va a estar mal: Si es más guapa que yo me va a golpear el ego. Si es menos agraciada que yo me va a afectar aún más porque me cambio “a mí, por eso” o “Qué tiene esa persona que no tenga yo?” Y si está sólo es peor aún que las 2 anteriores o sea, qué puede doblegar más mi ego que pensar que alguien realmente prefirió estar SOLO a estar CONMIGO? Así que nada de lo que pueda ver va a estar bien. El stalkeo solo conseguirá herirme. Sin embargo hay gente que lo ve como exponerse a la realidad y de ese modo la digiere y supera el asunto más rápido. Supongo que cada cabeza es un mundo.
  7. 1 hora al día de boleros: En ese período de duelo a veces pasan días y semanas en las que uno se funde de tanto pensar y sentir y cree que nunca se volverá a estar bien y eso desgasta muchísimo. Así que creo que lo mejor es ponerse una hora al día en las que se va a dejar fluir todo ese caudal emocional, 1 hora en la que se vale todo (sin mantener contacto con el ex, duh)  se vale llorar, gritar, hablar y hablar y hablar de lo que se siente con nuestros seres queridos pero con el fin de sanar, no de ser la víctima. En esa hora se pueden escribir cartas y quemarlas o imaginarse la conversación ideal con esa persona para perdonar o ser perdonados… lo que sea! Pero el resto del día debe ser para tratar de vivir la vida normalmente, si llega un pensamiento doloroso o de ira, creo que se debe detener y “postergarlo” hasta esa hora de boleros.  Poco a poco y aunque parezca imposible se van extendiendo esos períodos en los que no se piensa en esa persona. Hasta que un día te decís a vos misma “pasó todo el día y no me acordé de él”.
  8. No llames la atención de tu ex: Cuando una está despechada cualquier tipo de atención por parte del ex es como droga para nuestra adicción. Somos capaces de manipular y fingir enfermedades o cosas descabelladas por 5 minutos de ser el centro de su vida otra vez. Así que prohibido dar lástima, prohibido hacer cosas para que nos odien o nos necesiten. No busques a sus amigos o familiares. Al final sólo estás perdiendo tu tiempo y energía. Esa persona no va a volver si no lo desea. Y eso está bien. Que triste que vuelvan con una por lástima o por dependencia. El amor debe ser sano y en libertad, no obligado.
  9. Respira: En serio, todo, absolutamente todo pasa, nadie se ha muerto de un despecho, en cambio sí hay gente que por un duelo mal vivido hace de su vida un desastre. Si tenes la mejor actitud, buscas apoyo de tus seres queridos y hasta de un terapeuta todo va a estar bien, en serio, no morirás sola o con 40 gatos porque nadie nunca te volverá a querer. Si te queres, si entendes que sos UN TODO perfecto y maravilloso y no una mitad que necesita a otra para ser feliz, encontrarás la felicidad y seguramente alguien querrá compartir su felicidad con la tuya. Qué nunca vas a encontrar a alguien que te quiera como esa persona? Es cierto y esa es la idea! Porque si como pareja se hubiesen querido bien no habrían terminado en primer lugar,  así que busca a alguien que te quiera bien y a quien vos quieras sanamente y en libertad también. Es lo que merecemos todos. Descubrí quien sos , amate y anda preparando la mejor versión de vos misma para que te conviertas en esa persona que queres atraer a tu vida.



Y como siempre un video representativo de ese momento de la vida ja.






miércoles, 25 de noviembre de 2015

6 años!

Y si un día después de tanto buscarme por fin logro mirar hacia adentro y encontrarme.
Y si un día después de tanto mirarme consigo aunque mas no sea estar conforme.
Y entonces empiezo a aceptarme.
Y si después de tanto, logramos hacer las paces mi alma y yo.
Entonces, podría decirte a vos, enemiga inseparable, a vos que estás ahí juzgándome.

Que hemos llegado a un acuerdo, hemos cumplido el pacto.
Que por fin después de tanto intentarlo, llegamos a reconciliarnos.
A vos que puertas adentro no me la has hecho fácil; quiero decirte que por fin llegaste a gustarme, que por fin empiezo a valorarte.
Y que ya no espero, ahora me conformo con cerrar los ojos y encontrarme.



domingo, 15 de noviembre de 2015

Hace ya bastante que no tomaba una noche para pensar en mi vida, y no por falta de tiempo sino por falta de ganas, la verdad siempre me asusta aceptar que la he cagado. La mayoría me asegura que el pasado no se toca, que el vértigo sólo da cuando miras hacia abajo pero a mí me pasa siempre cada que miro hacia atrás, y las razones me sobran; diría que me lastimaron si en el fondo no supiera que toda la culpa es mía por regresar a lugares que no me hacen ningún bien. Una vez alguien me dijo: “Que no te hayan querido como siempre has esperado no debe significar que te conformes con menos”, y joder, pienso en ello desde entonces. Como si estuviese haciendo justo todo lo contrario.”
— Estefanía Mitre

domingo, 1 de noviembre de 2015

Esta sos vos, los ojos cerrados, bajo la lluvia. Nunca imaginaste que harías algo así, nunca te habías visto como… no sé como describirlo, como una de esas personas a las que le gusta la luna o que pasan horas contemplando el mar o una puesta de sol. Seguro que sabes de qué gente estoy hablando… o tal vez no. Da igual, a vos te gusta estar así, desafiando al frío, sintiendo como el agua empapa tu remera y  moja la piel, y notar como la tierra se vuelve mullida bajo tus pies y el olor, y el sonido de la lluvia al golpear las hojas. Todas esas cosas que dicen los libros que no has leído. Esta sos vos y quién lo iba a decir.

sábado, 3 de octubre de 2015

Tengo la teoría de que cuando una llora, nunca llora por lo que llora. Sino por las cosas por la que no lloro.

lunes, 21 de septiembre de 2015

Zona de confort? chupala

Hace días leí: "Una zona de confort es un lugar hermoso, pero nada crece ahí". No puedo estar más en desacuerdo. En nuestra zona de confort crece lo que nosotros plantamos y lo que queremos hacer crecer.

Mismo leí: “La vida empieza donde termina tu zona de confort.” Y me hizo pensar. Considero que más bien es lo contrario. La vida empieza donde vos decides que empiece tu zona de confort. Creo, personalmente, que ésta la tenemos mal entendida. Desde mi punto de vista pienso que hay dos tipos de zonas de confort.

Una, la que te hace entrar en la rutina que consume. Esa desidia que a veces provoca la conformidad. Ser conformista no es malo, simplemente es una actitud que mucha gente tiene y que, a algunos, les va bien y sirve. Sencillamente, porque no esperan ni aspiran a más. Totalmente respetable. Personas que han decidido que ese espacio que habitan, tanto el físico como el mental y el emocional, ya les está bien y se conforman en seguir viviendo sus tranquilas vidas. Seguramente con sus problemas y preocupaciones, porque todos los tenemos. Pero no se involucran más de lo que ellos creen que es necesario.
Acertado o no, es su decisión. Y es probable que muchos de ellos piensen que su vida es dura, difícil, pesada, ardua, aún estando en una zona de confort personal que desde lo ajeno vemos que seguramente podría ser mejor, o no, pero… quiénes somos nosotros para juzgar su situación y, sobre todo, su decisión?

Luego estamos los inconformistas. Esos que luchamos cada día por romper la rutina. Por romper los estereotipos que son considerados como parte de las masas que nos dominan. Nos gusta romper los moldes de nuestra propia existencia. Innovar, descubrir y transgredir esquemas de aquello que nos dicen que no puede ser transgredido. Somos inconformistas natos. Inquietos… rebeldes por naturaleza (ponele).
Y la zona de confort de éstos segundos? Existe? Pues claro que existe. Todos tenemos nuestra zona de confort. La mía la estoy creando día a día. Esa en la que voy añadiendo todas mis aventuras y desventuras diarias, mis anhelos y mis deseos, mis inquietudes, mis proyectos y  retos, los logrados y los que están pendientes de lograr. Pero ahí están, dentro de la zona de confort que me he creado yo, una inconformista que lucha para seguir creciendo entre las masas que abundan. La estoy haciendo a mi medida, la que yo he decidido, esa en la que me encuentro sumamente a gusto. Pero no por ello es menos complicado.

Porque en nuestra zona de confort crece lo que nosotros queremos, creamos y hacemos crecer. Es cuestión de actitud y perspectiva. Así de fácil.
Nos dicen que tenemos que salir de nuestra zona de confort, que después de ella hay "magia", "aprendizaje", "aventura". Y nos sentimos exactamente igual que un niño al que se le anima a que se separe de su madre, como si fuera fácil -y recomendable- desprenderse de sus maravillosos y seguros brazos... Pero nadie nos dice por qué nos cuesta tanto, y nos impulsan a dar el salto sin explicarnos, sin decirnos qué va a pasar, qué hacer, sin más compañía que nosotros mismos y nuestros miedos. Los animadores del salto nos hacen sentirnos culpables, cobardes o inmaduros.

Pero aquellos que empujan, -con teorías varias y propuestas de cambio, asegurándonos que nuestra vida cambiará para mejor cuando salgamos de la supuesta "terrible, mediocre e infértil" zona, podrían tranquilizarnos explicando primeramente el porqué de nuestra tendencia a no salir de ella. Llevamos miles de años agarrándonos a lo conocido, a la seguridad de la rutina. Tenemos el hábito ancestral de huir o rechazar el cambio. Nos autocalificamos de cobardes por ello, o criticamos a los demás por lo mismo, sin pensar que salir de la zona de confort a veces nos costó caro, que estamos aquí gracias a esa tendencia y que la acción contraria nos hace perder la sensación de control. Es una protección más que útil de nuestra naturaleza.

Es cierto que gracias a que unos pocos se atrevieron a poner los pies fuera de ella (muchos se perdieron por el camino), la especie también ha progresado, y sigue progresando. Pero vamos a dejar de sentirnos culpables o de calificarnos negativamente por ese miedo al cambio. Démosle las gracias, valoremos cuándo hace falta o no hace falta esta tendencia, y agrandemos esas prisiones cuando sepamos que el miedo no está justificado o que la zona de confort nos asfixia. Y siempre y cuando no nos lancemos, ciegos, a un vacío aún peor.

sábado, 12 de septiembre de 2015

Veía tanta felicidad al rededor mío, que por un momento creí que merecía ser parte de ella... 
Eran tantas las personas enamoradas, que me hicieron pensar que también llegaría mi turno de sentir, de ser amada, realmente amada. No sé que tan ridícula me tuve que haber visto mientras esperaba algo que evidentemente no es para cualquiera, y ese "cualquiera" inicia conmigo, y finaliza en mi.

domingo, 6 de septiembre de 2015

Necesitaba encontrarse a sí misma, necesitaba empezar a pensar que quería, y por qué lucharía, para luego reconocer a las personas y lo importantes que son para ella. Pero sobre todo descubrir lo importante que es ella para los demás.

lunes, 10 de agosto de 2015

Abrí la boca, a punto de decir algo. 
Casi. 
El resto de mi vida podría haber sido diferente si lo hubiera hecho. 
Pero no lo hice.

Nunca lo hice.

viernes, 24 de julio de 2015

Buscándonos.


Nadie encuentra lo que no está buscando. No es verdad que las cosas aparecen de pronto; que sorpresivamente, cuando para la lluvia, vemos una hermosísima flor en el que antes no había nada. Ahí hubo, por lo menos, un capullo cerrado, algo que estaba por abrirse, por transformarse en flor...

Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... los dos estaban buscándose. Por soledad. O por dolor. O por ganas de revivir la vida insuflándole oxígeno a los pulmones. O porque sí. Por qué explicarlo todo? Por qué decir que la causa, el efecto, que la casualidad no existe?

Mejor pensemos que lo importante es que, cuando no hay alguien a nuestro lado, no hacemos tostadas (para mí solamente? No...), no gastamos en ese frasco de perfume, duran menos las latas de atún y más las milanesas en el freezer, compramos con más nostalgia que alegría un ramito de flores para llevar a casa y estrenamos muy pocas cosas. Se van yendo las ganas, como se va la luz, poco a poco... Y la noche nos asesta su golpe con el recuerdo, nos envía sus fantasmas más tristes, sus sombras incansables e inclementes. La noche que no termina nunca, que crece, que atormenta, que entrevera nombres, que ronda, que agiganta las lágrimas hasta transformarlas en un océano. Estamos solos porque no hacemos una llamada. Porque no damos el paso que nos acerca.

Porque no decimos la primera palabra que se transforme en puente. Nadie encuentra lo que no está buscando. Por qué creés que vos y yo nos encontramos? Desde dónde venías acercándote? Desde cuándo yo esperaba que llegaras? Por qué yo? Por qué vos? Por qué nosotros? Por qué creés que no te desviaste, con otro rumbo, que no fuiste más hacia el sur, o más al norte? Por qué pensás que me detuve para que pudieras alcanzarme, extender las dos ramas de tus brazos, abarcarme con toda tu ternura como diciéndome "ahora ya no te pasará nada malo, nada triste, nada cruel; podés dejar de llorar, podés dormir con los ojos cerrados, tranquilamente y, al despertar, no estarás sola.... Y yo no estaré solo ...?" Por qué? Porque los dos estábamos buscándonos.

Porque desde aquella lejana primera vez que nos vimos, quedó un delgado, finísimo, invisible hilo uniéndonos, un hilo que atraviesa paredes, muros, montañas, un hilo indestructible que no soltaste, que no solté, y que al fin volvió a reunirnos para que la historia termine su retrato, pero retornando a los dos mismos protagonistas.

Vos y yo. Regresando. Volviendo al paraíso prometido que salimos a buscar sin saber que lo teníamos tan cerca, debajo de los pies.

Cuando un hombre encuentra a una mujer, cuando una mujer encuentra a un hombre... los dos estaban buscándose. Nadie encuentra lo que no está buscando. Me entendés, ahora?